La evolución de la economía chilena en el siglo XXI

moneda chilenaEn 2010, Chile entró formalmente como miembro de pleno derecho en el exclusivo grupo de la OCDE, el grupo de los países más adelantados y desarrollados del planeta, coloquialmente llamado ‘el club de los países ricos’.



Esta adhesión se puede explicar por un alto crecimiento de su comercio exterior desde inicios del siglo XXI, así como por una fuerte reputación de sus instituciones financieras y políticas que le han permitido estar en los primeros países de Latinoamérica y superar su herencia colonizador del pasado.

Desarrollo histórico

Si tomamos una perspectiva histórico-económica, vemos que Chile ha sido un país especialmente marcado por los cambios de estructura política-administrativa en las diversas épocas. Desde los primeros años del siglo XXI la economía chilena ha registrado una recuperación fuerte y un crecimiento exponencial de su economía. Se espera que el ritmo de crecimiento permanezca alto en 2012 y 2013, impulsado por los precios elevados del cobre y por una fuerte demanda interna, una vez superados los efectos del terremoto de 2010.

Las tasas de crecimiento económico en Chile desde el año 2000 han sido próximas al 4% anual y el crecimiento exponencial se ha logrado aplicando duras políticas fiscales anticíclicas. Además, el gobierno chileno también ha optado por aplicar a la economía del país andino una visión comercial de apertura a nuevos mercados como el asiático.
La entrada de Chile en la OCDE en 2010 ha supuesto un punto de inflexión importante en el país y ha logrado cambiar una tendencia histórica que había seguido esta región desde su industrialización: basar su económica en una estructura minera y extractiva de recursos naturales. El reto, pues, de Chile ahora es aplicar un cambio productivo y de rendimiento que le permita seguir crecen en este “selecto club”.

Políticas intervencionistas

Para entender el desarrollo económico chileno en el siglo XXI hace falta tener presente la política de ajustes estructurales llevada a cabo en la época de Pinochet. Según analistas e historiadores, las privatizaciones, la desregulación financiera, y la liberalización del comercio que se dio en los años 80 logró incentivos positivos para los mercados exteriores a la hora de invertir en la economía chilena, ayudando así a su mejora.

El 1990, con la llegada al poder del gobierno democrático de Patricio Aylwin, se profundizó la reforma económica iniciada por el gobierno militar. Durante el periodo 1991-1997 el PIB creció en una media del 8%, pero en 1998 bajó a la mitad debido a las políticas monetarias implantadas para mantener el défici y debido a las menores ganancias por exportación. Una dura sequía provocó la recesión en 1999, reduciendo la producción de las cosechas y causando un déficit hidroeléctrico. Esto provocó que Chile tuviera un crecimiento negativo por primera vez en 15 años.

Antes de finalizar 1999, la actividad económica y las exportaciones volvieron a recuperarse y el crecimiento llegó al 4,2%. En los años posteriores el crecimiento rondó el 3,1% el 2001 y el 2,1% en 2002, a causa sobre todo del bajo crecimiento global y la devaluación del peso argentino. Chile firmó con Estados Unidos un acuerdo de libre comercio con efecto el 1 de enero de 2004 y otro acuerdo con China en noviembre de 2005. Los precios altos del cobre subieron el peso al nivel más alto de los últimos 5 años, en ese momento fue cuando se inició el crecimiento económico que a día de hoy aún no se ha encontrado obstáculos.

El único temor: la inflación

Analistas prevén que la inflación excederá provisionalmente el objetivo del banco central del 3% en el último trimestre del 2012 y a inicios del 2013, pero se reducirá gradualmente a medida que las políticas de ajuste empiezan a producir sus efectos.

Según estos mismos analistas económicos, para mantener la inflación bajo control la política monetaria debería seguir tendiendo hacia la neutralidad. De la misma forma, para preservar la credibilidad fiscal, que tanto ha costado lograr, y para reducir el riesgo de sobrecalentamiento, el gobierno chileno hace bien en ponerse como objetivo para 2014 la reducción del déficit estructural hasta el 1% del PIB. Si la recuperación se desarrolla tal y como se espera todavía habrá más espacio de maniobra para un ajuste fiscal más rápido del que hay actualmente previsto.

Como decíamos anteriormente, Chile, al ser un país altamente dependiente de las materias primas, siempre se ha visto fuertemente afectado por las fluctuaciones económicas mundiales. Las alianzas con el exterior no se han debido a la globalización, ésta sólo las refuerza. Por ello, seguirá siendo el modelo industrial o dicho de otra forma, su carencia interna, la que determinó y seguirá determinando en el futuro la historia económica del país.

Imagen de Comugnero Silvana – Fotolia

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